Horror
Ligeia
Y allí dentro está la voluntad que no muere. ¿Quién conoce los misterios de la voluntad y su fuerza? Pues Dios n…
La larva
Como se hablase de Benvenuto Cellini y alguien sonriera de la afirmación que hace el gran artífice en su Vida, de haber visto …
Una aventura de amor
Cuando Lorenzo Torreón llegó a su casa de vuelta del baile, aquel martes de Carnaval amanecía. La luz que en la calle t…
La casa del lago
Paseándome sobre el lago de Ginebra vi, al pasar por delante de un viejo castillo abandonado, el terror impreso en el rostro de mi b…
La justicia de los elementos
El asesino con corona había agotado todos sus recursos. Había contado una última mentira, pero ni sus sirvientes le cre…
Las Muertes Normales
Para celebrar su 10 aniversario, Proyecto Sherezade te propone un regreso a los orígenes orales del cuento. Una colección de 1…
La aparición de Mrs Veal
Este asunto es tan extraño en todas sus circunstancias y lo sé de
fuentes tan autorizadas, que jamás lectura o …
Por qué la mató
Y fijando en ella sus grandes pupilas de felino, aquel impasible, que parecía haber absorbido los desalientos de muchas generacione…
El sillón de nieve
Por el camino de la montaña que llega a Megéve, en el mes de enero, en pleno invierno, avanzaba el automóvil, como sob…
Mi crimen favorito
Después de haber asesinado a mi padre en circunstancias singularmente atroces, fui arrestado y enjuiciado en un proceso que dur&oacut…
Historia De Mariquita
Guadalupe Dueñas (Guadalajara, México, 1920-2002)
Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores (1961-1962). Fue analista de…
El origen del diluvio
..La tierra acababa de experimentar su primera incrustación sólida y hallábase todavía en una obscura incandesce…
Tristán el sepulturero
II
El, tio Corneja apareció en aquellos instantes en el umbral de una puertecita que comunicaba la taberna con los dem&aacut…
Catalepsia
Giró mi espíritu sobre sí mismo, aleteó un momento, y, como pájaro herido, cayó repentinamente. Ca…
Un fenómeno inexplicable
Hace de esto once años. Viajaba por la región agrícola que se dividen las provincias de Córdoba y de Santa Fe, p…
Tiempo de ánimas
No cuento ni conseja, sino historia.
La costa de L*** es temible para los navegantes. No hay abra, no hay ensenada en que puedan guarecerse.…
El horla
19 de agosto
Lo mataré. ¡Lo he visto! Anoche yo estaba sentado a la mesa y simulé escribir con gran atenció…
La agonía de La Garza
Vuelto a mi playa querida, pregunté por los míos. Mi playa es esa costa chata y riscosa que se duerme en línea temblona…
El reloj
Porque todos sus días, dolores, y sus ocupaciones,
molestias, aún de noche su corazón no reposa.
-Ec…
La muerte
Se llamaba... ¿cómo se llamaba?... A veces pierdo la memoria... Elena, sí; creo que se llamaba Elena. ¡Qué…