Drama
La confesión de un crimen
En el vasto salón del Prado aún no había gente. Era temprano; las cinco y media nada más. A falta de personas fo…
La carta del difunto
I
Jorge y Juana se querían mucho y se querían desde muy niños. Yo no me precio de saber describir el amor, y así…
Los que no quieren creer que son amados
Se hablaba de Carlos N., un cuarentón distinguido, jovial, a la sazón en París, y alguien dijo:
—Vendrá en esto…
Canción de Navidad
Sí, y la columna era la suya. La cama era la suya y suya era la habitación. Pero lo mejor de todo es que el tiempo que le qued…
Cruzando el río
Un anciano maestro zen y dos discípulos andaban en paz y silencio por un largo camino. Hacia el mediodía llegaron a un r&iacu…
Libro de Poemas
Este poeta español, miembro de la mítica Generación del 27, es el mayor referente de la literatura española del …
El marido escarmentado
A un hombre de edad ya madura, por más que hasta ese momento había vivido siempre sin una esposa, se le ocurrió casarse…
El asesino
El culpable era defendido por un jovencísimo abogado, un novato que habló así:
-Los hechos son innegables, señor…
Los suicidas
No pasa un día sin que aparezca en los periódicos la relación de algún suceso como éste:
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Poquita cosa
Hace unos días invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar…
Un superhombre
I
Enrique era un superhombre: todos sus amigos lo sabíamos de sobra.
Había leído a Nietzsche allá por el a&nti…
Némesis y el vendedor de caramelos
-Zarpamos mañana por la mañana, a las ocho, en el Celtic -dijo Honoria, quitándose una hebra de su manga de encaje.
-Ya…
Doctor en medicina
Según Tito Livio, hubo una vez un caballero de gran honor y distinción, rico en amigos y muy acaudalado. El caballero tuvo de…
La protagonista
Las madres se reunían algunas mañanas en la cafetería de la esquina después de dejar a los niños en el …
Final de una relación
Una tarde de noviembre, Lorenzo, joven rico y ocioso, corría en automóvil hacia su casa, donde sabía que su querida lo …
La herencia de la bruja
Cuando las dos amigas se quedaron solas, en la amplia habitación que servía de taller a la talabartera, Nicolasa, cediendo a l…
La escalera
—¿Sabes quién ha vuelto de París?—me preguntó ayer un amigo.
—¡Qué he de saber, hombre! Vamos, dim…
Una tarde de domingo
Eugenio Karl salió aquella tarde de domingo a la calle, diciéndose: “Es casi seguro que hoy me va a ocurrir un suceso extra&nt…
La bella alma de Don Damián
Don Damián entró en la inconsciencia rápidamente, a compás con la fiebre que iba subiendo por encima de treinta …
Divinas palabras
Divinas palabras (1919) es otra de las pequeñas joyas que nos deja la literatura española de la mano de Valle-Inclán. O…