Clásicos de la Antigüedad
Vida retirada
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por d…
La muerte del recuerdo
Sentado cerca de la lumbre, perezosamente envuelto en su pelliza, el viejo senador contemplaba cómo caía la nieve en el jard&…
Adiós cordera
Eran tres: ¡siempre los tres! Rosa, Pinín y la Cordera.
El prao Somonte era un recorte triangular de terciopelo verde tendido, …
El sátiro sordo
Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejo rey de su selva. Los dioses le habían dicho: "Goza, el bosque es tuyo…
El guardavía
Página 2
Puntual con mi cita, la noche siguiente puse el pie en la primera hendidura del zigzagueante camino cuando los reloje…
Las tapias del campo santo
Entre todas las tiendas de que se compone el comercio marinedino, la más humilde, anticuada y estacionaria es la de Bonaret, el qui…
El caso de la señorita Amelia
I
Que el doctor Z es ilustre, elocuente, conquistador; que su voz es profunda y vibrante al mismo tiempo, y su gesto avasallador y misterios…
Compasión
A las diez de la noche, el conde de Sagreda entró en su Círculo del bulevar de los Capuchinos. Gran movimiento de los criados…
El tapiz
El viejo poeta dejó caer la fragante cartita de su desconocida admiradora lejana, indicando un gesto de melancolía. «Me …
Agudeza gascona
Un oficial gascón había recibido de Luis XIV una gratificación de ciento cincuenta doblones y, recibo en mano, entra si…
La venta de los gatos
I
En Sevilla, y en mitad del camino que se dirige al convento de San Jerónimo desde la puerta de la Macarena, hay, entre otros vent…
La Célebre Rana Saltarina
Este cuento de Mark Twain fue escrito 11 años antes de Tom Sawyer. Es una obra corta, divertida e interesante, que nos presenta un au…
Para vicios
Doña Indalecia era una viuda de sesenta años que había nacido para jefe superior de Administración o para Minist…
Grandes Esperanzas
Tercer volumen de la obra de Grandes Esperanzas empieza a partir del capítulo 40.
La muerte
¡La había amado locamente!
¿Por qué se ama? ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un s…
El mechón de cabello
Agilulfo, monarca de los longobardos, estableció en Paria, ciudad de Lombardía, la base de su soberanía. Como sus antec…
El elixir del Padre Gaucher
Beba usted ésto, beba usted ésto, mi querido vecino; verá usted lo que es bueno.
Y, gota a gota, con la minuciosidad …
El lujo
La tenía sobre mis rodillas dijo el amigo Martínez, y comenzaba a fatigarme la tibia pesadez de su cuerpo de buena moza.
Dec…
Hermán y Dorotea
En las caprichosas espirales que formaba el polvo del camino en la vaga extensión del espacio, en donde quiera que fijaba sus ojos v…
La comendadora
I
Hará cosa de un siglo que cierta mañana de marzo, a eso de las once, el sol, tan alegre y amoroso en aquel tiempo como hoy q…