Crítica Literaria
La mañana de San Juan
Pocas mañanas hay tan alegres, tan frescas, tan azules, como esta mañana de San Juan. El cielo está muy limpio, «…
El signo interior
Mi hermana Florencia-—me contaba Mario era la alegría de la casa y la tristeza de sí misma. Después de loquear, de re…
Viaje alrededor del porvenir
A eso de las dos de la mañana despertó el administrador en un sobresalto. Tocó el botón de la luz y alumbr&oacu…
En pos del ensueño
Releía las cartas esparcidas sobre la mesa como si deseara fortalecer su ánimo. Al fin, de un día a otro, iba a conoc…
Ida y vuelta
Se encontró sólo en la sala de espera y se puso a mirar el diario que había llevado para el brazo. Las manos le tembla…
La despedida
A través de los cristales de la puerta del departamento y de la ventana del pasillo, el cinemático paisaje era una superficie…
Conciencias cansadas
Salí del teatro, disgustado, triste, con el cerebro lleno de ideas negras. Tanta grosería, tanta bestialidad, me molestaban. M…
Como el pez en el agua
Llaman en Andalucía tener asaúra a una cosa que no es precisamente tener asadura, aunque algo se le parezca. Que ¿qu&ea…
El fardo
Allá lejos, en la línea, como trazada por un lápiz azul, que separa las aguas y los cielos, se iba hundiendo el sol, co…
Jesusa
El matrimonio vio, al fin, cumplidos sus deseos: la niña vino al mundo un 24 de diciembre, circunstancia que pareció señ…
Muerto y resucitado
Confieso que cuando leí en el Boletín de los Ejércitos que yo había muerto en el campo de batalla, en uno de a…
La llave
Un título de Castilla, que ha vivido mucho en Granada, me contaba la siguiente historia incomparable:
Cierto moro de antigua fami…
La agonía de La Garza
Vuelto a mi playa querida, pregunté por los míos. Mi playa es esa costa chata y riscosa que se duerme en línea temblona…
Las fresas
I
Una mañana de junio, al abrir la ventana, recibí en el rostro un soplo de aire fresco. Durante la noche había habido …
Las veintisiete
Había oído hablar Ramiro Nozales de cierto filósofo, el cual no era de estos metafísicos sutiles consagrados d&i…
El primer milagro
La tarde va declinando; se filtran los postreros destellos de sol por el angosto ventanito del sótano. Todo está en silencio.…
Un beso
Los pasajeros abandonaron el comedor, y quedamos en la sala del Chile, los cuatro amigos de la misma mesa, siguiendo, entre las aspiraciones…
La tormenta
En la esquina de una calle cualquiera de Berlín oeste, bajo el dosel de un tilo en plena floración, me vi envuelto en una ardi…
Muerte del cabo Cheo López
Perdóneme, don Pedro… Claro que esta no es manera de presentarme… Pero, le diré… ¿Cómo podría explicarle…
De burguesa a cortesana
Mi querida doña Encarnación: Ya sé que las de Pinto dijeron por ahí a los amigos, que las de Covachuelón…