Crítica Literaria
El cuerpo y el alma
Pero es más triste todavía, mucho más triste.
Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie.
M&aacu…
El túnel
Un lago, sereno y azul, en el marco profundo de las montañas, coronadas de nieves perpetuas; el encaje obscuro de los jardines descie…
Dejar a Matilde
Un amigo mío camionero ha escrito en el cristal del parabrisas: “Mujeres y motores, alegrías y dolores”. No digo yo que no ten…
Carta que se encontró a un ahogado
¿Me pregunta usted, señora, si me burlo? ¿No puede usted creer que un hombre no haya sentido jamás amor? Pues bi…
El remanso
La estancia El Remanso quedaba a cuatro horas de tren, en el oeste de Buenos Aires. Era un campo tan llano que el horizonte subía so…
El último viernes
En cuanto lo hicieron pasar, Carner comprendió que aquel viernes iba a ser distinto. Creyó recordar tímidas premonicio…
Teolog?a
Teología 3, del libro de los abrazos, cito: Eduardo Galeano (Montevideo,1940) escrito con un estilo agudo, dinámico y con gran…
El mar
Creía en la montaña pero soñaba con el mar.
Ciertamente lo ignoraba. Su extensión. Su color. Su cambiante movili…
Con pasión
Hasta después de su pubertad, nadie advirtió la pasión que la dominaba: el deseo de inspirar compasión. Y ese d…
El Ilustre Amor
La prosa de Manuel Mujica Láinez es fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, si…
El fin de algo
Antes, Horton Bay era un pueblo de madereros y leñadores. Ninguno de sus habitantes estaba libre del ruido de las grandes máqu…
El hacha mística
Era lo que se llama un investigador. Buscaba el misterio de la vida, que lo es de la muerte, ya que ese misterio no es sino la linde misma …
El conductor del rápido
Desde 1905 hasta 1925 han ingresado en el Hospicio de las Mercedes 108 maquinistas atacados de alienación mental
Cierta mañana…
La inaccesible novia
No pasa una semana sin que, en Ginebra o en Lucerna o en Interlaken o en cualquier otra población suiza, un diario publique, indife…
Para vicios
Doña Indalecia era una viuda de sesenta años que había nacido para jefe superior de Administración o para Minist…
El gato
¿Cuánto tiempo llevaba encerrado?
La mañana de mayo velada por la neblina en que había ocurrido aquello…
Las joyas
El señor Lantín la conoció en una reunión que hubo en casa del subjefe de su oficina, y el amor lo envolvi&oacut…
La prisión a la orilla del mar
A Antonio De Zayas
En San Sebastián hay una cárcel a la orilla del mar.
En otros muchos puertos he visto grandes pr…
El conjuro
En los ojos nocturnos de Celedonio Parra barájanse lentamente los naipes verdes del porotal. Esos ojos labriegos, ante la invasi&oacu…
El Hombrecito Del Azulejo
La prosa de Manuel Mujica Láinez es fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, si…