Crítica Literaria
La flor de la salud
No lo dude usted -declaró el médico, afirmándose las gafas con el pulgar y el anular de la abierta mano izquierda. - He…
El rival
Tenía los ojos, más bien dicho las pupilas, cuadradas, la boca triangular, una sola ceja para los dos ojos, una desviaci&oacu…
Una salita cerca de la calle Edware
Fue durante la decimoquinta sesión anual de la Sociedad Gastronómica de Berlín cuando el presidente, Herr Prosit, hizo…
La doncella de Tilhouze
El señor de Valesnes, pintoresco lugar cuyo castillo no está lejos de la aldea de Tilhouze, habíase casado con una d…
Solo
Fresnedo dormía profundamente su siesta acostumbrada. Al lado del diván estaba el velador maqueado, manchado de ceniza de ciga…
El meditador y el esclavo
... Pasó que, huésped en una casa de campo de Megara, un prófugo de Atenas, acusado de haber pretendido llevarse bajo…
Un adulterio
Cuando el tísico llegó malhumorado a su vivienda mandó llamar al intendente.
Después de contarle su aventura le…
Vida nueva
La señora Manolita, vecina insigne de un pueblo andaluz, había muerto de ochenta y siete años, única enfermedad …
Lo que es la Navidad a medida que envejecemos
Hubo un tiempo en el que, para la mayoría de nosotros, el día de Navidad envolvía nuestro limitado mundo como un anill…
La libertad
A Rómulo Farrera
Ramírez sale de su casa con dirección al taller.
El airecillo fresco le picotea el rostro y le to…
Una tarde de domingo
Eugenio Karl salió aquella tarde de domingo a la calle, diciéndose: “Es casi seguro que hoy me va a ocurrir un suceso extra&nt…
La bella alma de Don Damián
Don Damián entró en la inconsciencia rápidamente, a compás con la fiebre que iba subiendo por encima de treinta …
El Dios bueno
Todos los niños del hospicio habían ya rezado después de la taza de chocolate. A los más pequeños les hab…
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
La médica
Era D. Narciso un enfermo de mucho cuidado; entendámonos, porque la frase es de doble sentido. No digo que estuviera enfermo de mucho…
La inmortal
Ama a tu prójimo como te
amas a ti mismo. — Jesús.
Aquí salgo del seno profícuo
de la có…
Los suicidios
Leía hace pocas noches, en la gacetilla arlequinesca de nn periódico, la noticia de un suicidio recientemente acaecido. El p&a…
Maravillas de la voluntad
A las tres en punto don Pedro llegaba nuestra mesa, saludaba a cada uno de los concurrentes, pronunciaba para sí unas frases indesci…
El ramo azul
Desperté, cubierto de sudor. Del piso de ladrillos rojos, recién regados, subía un vapor caliente. Una mariposa de ala…
El discípulo
De raso negro, bordeada de armiño y con gruesos alamares de plata y de ébano, la gorra de Andrés Salaino es la má…